Delirios

Empiezo a creer en el contenido de los delirios. Empiezo a creer en el arte y la locura….. o, mejor dicho, en la genialidad?

Siempre me creí inteligente. Cuando quería comportarme como una niña que hacía berrinches o reclamaba sus derechos me decían: si tú eres una niña muy inteligente, no hagas eso, pórtate bien.

Y yo, más que inteligente, complaciente, iba y me comportaba educadamente. Guardando y guardando reacciones, deseos y frustraciones.

Qué peso el de ser inteligente.

Recuerdo mis noches en la casa donde me crié. No sé por qué siempre me viene a la mente, pero tengo el recuerdo de estar en mi cama sin poder dormir y pensar y pensar. Pensaba muchísimo y elaboraba teorías y decidía la manera en que vería al mundo, o la manera en que decidía creer que funcionaba el mundo.

Era agradable y reconfortante. El recuerdo que tengo es que disfrutaba mi compañía. Sé que eso en algún momento dejó de ser así, bueno, eso creo. Lo cierto es que ahora en esta etapa de mi vida también disfruto de mi compañía, y es una maravilla poder decir eso.

Ya no elaboro teorías sobre el funcionamiento de las cosas…. Más de una vez la vida me desmoronó todas esas estructuras que construía en mi cabeza.

Ahora simplemente tengo la destreza para vivir que da la experiencia. Todavía tengo capacidad de sorprenderme, espero no perderla. Todavía tengo inmadurez, impaciencia, tontería, ego. Todavía soy humana y supongo que lo seguiré siendo mientras siga respirando con mis pulmones humanos.

Y bueno, puede que todavía elabore teorías, sí.

He oído a divulgadores espirituales que son de mi agrado decir que no CREEN en Dios, sino que lo SABEN, o lo EXPERIMENTAN.

Yo también he sentido a lo que yo llamo Dios. A día de hoy he oído decir que venimos al mundo a aprender, otros dicen que a experimentar. Y sí, me parece que a un poco de todo. Yo he experimentado en la vida emociones y sensaciones muy intensas.

También he experimentado apatía, totalmente opuesta a la intensidad. Y claro que he aprendido. Hay que estar bien cerrado para no aprender. Puede que cada quien aprenda una lección distinta de vivencias parecidas, pero todos aprendemos.

Y ya no sé a dónde llevar este escrito….. los delirios…. Las psicosis…… las manías y sus hermanas menores las hipomanías.

Por mucho tiempo les di la espalda, intentando ser esa niña inteligente que no da problemas a sus padres.

Pero darle la espalda al delirio es perderme una experiencia inmensamente rica que me ofrece la vida. Tal vez esté forzando un poco las cosas, no quiero eso. Pero quiero arte en mi vida, luz, color, creatividad.

Quiero una vida bonita e interesante, y antepongo la palabra “bonita” porque lo de “interesante” puede interpretarse como especialmente difícil y complicada, y tampoco es eso lo que quiero. Quiero una vida que me guste.

Quiero ir a buscar la guitarra y ponerme a cantar con ella, pero es media noche, y estoy suficientemente cuerda en este momento para no darle a las cuerdas y despertar a los vecinos como si fuera una niña que no sabe controlarse, que no es inteligente (según lo que entendían mis padres por inteligencia).

Dormir ahora no. Oír música puede ser. Meditar no lo sé, no estoy muy ahí.

Voy a empezar con esta y dejar que YouTube continúe poniéndome lo que quiera…. Aunque antes el algoritmo era mejor…. O mis hijas no veían YouTube en mi teléfono y no interferían en lo que piensa YouTube que son mis gustos.

Venga, empiezo con esta:

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