Escribí mi último artículo hace unos minutos y salí a caminar.
Iba escuchando:
Y tuve un buen momento cuando vi a un señor con sus hijos pequeños caminando, todos tenían un palo naranja en una mano.
Cuando me fijé mejor, llevaban una zanahoria, porque por la zona hay conejos. Me sentí identificada porque algo que podríamos haber hecho en algún momento mi marido o yo con las niñas.
Sonreí, y cuando me estaba dando cuenta de lo grato del momento, con mi sonrisa, la música a través de los auriculares y el tiempo lluvioso mejorando, vi de fondo, detrás del padre y los niños, un arcoíris….. como para darme la razón en que hay que disfrutar el presente.
Seguí caminando y pasaron varias canciones aleatorias en YouTube. Y de esta me gustó la frase:
“Y si miro a todo como niños Los colores son intensos”
Me gustó porque me gusta cuando veo los colores más intensos. Suele pasar en épocas de primavera, pero puede pasar en cualquier momento del año. Normalmente lo relacionaba con el efecto narcótico de la hipomanía, pero ya no. Ahora me permito ver colores brillantes y disfrutarlos.
Pasaron varias canciones, yo caminaba e iba pensando las que compartiría en el blog, en este artículo que comparto en este momento. Esta es muy alegre y la quise compartir:
Luego un poco de filosofía de vida y reflexión:
Y luego me senté en un banco a ver cómo los rayos de sol pasaban a través de una nube gorda, escuchando esta:
Pues listo, si leyeron esto y escucharon las canciones, me acompañaron virtualmente en mi caminata.
Últimamente, conmigo, las cosas son así de pensadas y sentidas. A ver si pronto logro simplemente salir a caminar, sin más….