
Estoy exagerando. Estoy bien.
Pero estoy demasiado metida en el papel de ser yo. Me tomo demasiado en serio las circunstancias que me tocan en este momento. Me resisto…. El sufrimiento nace porque nos resistimos a lo que es, en lugar de aceptar la vida como viene.
Si me miro desde afuera, soy como una niña malcriada, una niña a la que siempre mimaron y ahora no soporta el mundo real.
Parece tonto. Creo que mi sufrimiento es fácil de terminar cambiando la percepción. Tan difícil que es cambiar de percepción….
Quiero desde hace tiempo un cambio de vida laboral…. Incluso a veces me apetece cambiar de país, aunque eso es más complicado.
Me siento atrapada y presa en un trabajo que no me gusta nada. Y no es tan malo, y la gente me dice que debo estar agradecida porque tengo ese trabajo. Y yo no paro de pensar en que quiero que mi día a día sea diferente a lo que tengo ahora.
Vamos a ver….. cómo dejo de resistirme? Cómo dejo de sufrir? Es muy difícil. No puedo hablar con nadie de eso…. Mi marido me reprocha diciendo que asumo un papel de víctima y prácticamente me manda a madurar y a ser una adulta de una vez por todas. No le gusta verme llorar, pero en plan que le molesta. No puedo hablar de estas cosas con él, de mis sentimientos. Sí puedo, pero quiero quejarme aquí porque sé que eventualmente lo leerá y quiero ver qué me dice.
Mi trabajo me da ganas de llorar. Parece una estupidez. Toda mi experiencia la crea mi mente, y pareciera que mi mente es masoquista y le gusta darme un punto de vista que me hace sufrir.
¿Por qué sufro tanto con el trabajo? ¿Es sólo el trabajo? A veces me cae mal todo el mundo.
A veces siento que no me importa responder “mal” a la gente que me cae mal del trabajo, que no me importaría que me echaran y más bien me harían un favor.
Pero recuerdo que mi marido está sin trabajo, que quedan a lo sumo 2 meses de gastos cubiertos y después no sé qué va a hacer. Digo “va” a hacer porque cuando lo despidieron decidí dejar la responsabilidad de su mitad del ingreso al hogar en sus manos y no preocuparme yo.
Pero no es tan fácil no preocuparme. ¿Cómo le dices que no se preocupe a una mente inquieta, acelerada, imaginativa y, en cierta medida, masoquista?
La semana pasada estuve de vacaciones. Empecé esa semana de mal humor y ya no recuerdo por qué. Luego fue mejorando. Hoy volví a trabajar (hoy tocaba en remoto) y en un momento se me salieron las lágrimas. Y no tiene sentido: nadie me tortura, no me están dando latigazos, no me tratan mal, pero siento un fuego por dentro que necesita dejar el trabajo.
Necesito libertad. Tal vez todo sea culpa de quien acuñó el término “libertad financiera”, que desde que lo oí dije: yo quiero eso. Pero parece que es humo que me venden los que me salen en los anuncios.
No quiero más jefes. No quiero más oficinas. Mi gusta el rollo hacer mis cosas en ordenador…. Pero MIS cosas, no las cosas sin sentido que tengo que hacer cada día.
He estado conversando con una cuñada, le estoy haciendo una especie de coaching. No es que yo sea coach, pero ella está contenta porque conversa conmigo y la estoy ayudando a aclarar sus ideas. Con todo lo que he soltado últimamente en este blog, no parezco la más indicada para ayudar a nadie, pero sí la he ayudado y vamos a seguir hablando, y está agradecida.
Creo que tantos años de terapia me han dado la capacidad (por aprendizaje basado en el ejemplo) de escuchar a la gente y guiarlos a que ellos mismos vayan encontrando sus soluciones.
Eso del coaching me gustaría hacerlo. Lo digo aquí con la ligera esperanza de que me salga un cliente entre los lectores, pero creo que no me he hecho muy buena publicidad de persona confiable.
Sí soy confiable: en mis embarazos aprendí mucho de mí misma y mis emociones. Me considero inteligente, empática y sensible. Sólo que estoy pasando por una etapa, estoy en una transición donde ya el trabajo que hago no me llena, y no sólo no me llena, sino que lo encuentro insoportable.
Pero en la vida real, fuera de este blog, puedo ser encantadora, y creo que tengo mucho que ofrecer a otras personas.
Hola espero….es una auténtica expresión de buenos deseos, qué te sientas lo mejor posible. Soy bipolar Tipo I. He ido de un extremo al otro de los máximos. No lo he escrito a este martirio de sube y bajas de emociones y mente que no para de pensar. Sintiéndonos juzgada, enojada malhumorada y también alegre y feliz….en fin…hace 23 años…me jubilé por discapacidad. Si da mucha vergüenza. No quise ver más a nadie. Tampoco los quería ver antes. Llevo eutimica hace varios años, entre comillas. He buscado de todo. Meditación. Mindfulness, yoga, Dr. Joe Dispenza. Coachings variados. Hace muy poquito que tomo PQQ que escuché en un video en Youtube puede ayudar hasta en el síndrome bipolar.pero ya necesito hablar y aunque sea un esfuerzo económico heavy voy a hacer terapia. Un abrazo muy grande. Y a seguir luchando y aceptando que es lo que nos tocó.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, gracias por tu mensaje!!!! Pues justamente acabo de escribir un último artículo. En él comento que mañana retomo la terapia! Igual que para ti, para mí supone un esfuerzo económico, pero hay que priorizar las cosas más importantes.
Te invito a leer ese último artículo y a escribirme cuando quieras a mujerbipolar@gmail.com
Me gustaMe gusta