Historia de mi trastorno bipolar

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Yo tenía 25 años cuando me diagnosticaron trastorno bipolar. Luego de que pasó todo el caos de mi primera crisis, que descubrieron lo que tenía, que fui controlada con medicamentos y que ya me estaban informando que padecía de esta enfermedad de la que nunca había oído hablar, me dicen que estaré medicada de por vida, como los diabéticos.

En ese momento yo estaba soltera y sin novio, pero mi primera preocupación fue saber cómo afectaría esa medicación, que no debía dejar de tomar, a un embarazo y si esto acabaría definitivamente con mi esperanza de ser mamá.

Las respuestas en aquel momento daban mucho que desear: ¿Quieres quedar embarazada ahora? Pues ya cuando decidas quedar embarazada vienes y vemos cómo manejarlo.

Pasó el tiempo y fui conociendo mejor al trastorno bipolar, dejé la medicación un par de veces, comprobando en carne propia que no, que aunque me sintiera bien debía seguir tomándola. Aprendí primero que los psiquiatras no confían en un bipolar no medicado, luego aprendí que ni yo debía confiar en mí misma no medicada, que es algo fuera de tus manos, que no vale fuerza de voluntad ni terapia ni mejorar como persona… es decir, esas son cosas que tienen valor, ayudan y hacen crecer, pero no te salvan de una recaída como lo hace la medicación.

Pasé unos meses viendo cómo mi cuerpo cambiaba con los anti psicóticos, era imparable el aumento de peso, era insoportable el no poder pensar con agilidad, el tener sueño todo el tiempo, y la rabia… la rabia de tener una enfermedad, y no cualquier enfermedad, sino una enfermedad mental de la que no podías hablar con cualquiera sin despertar prejuicios, de la que ahora tendrías que aprender, de la que todavía no se sabe tanto como yo quisiera.

Poco a poco me fueron bajando la dosis de anti psicóticos y lo fui tolerando mejor. No volví a estar realmente delgada, pero más o menos había logrado estabilizarme en un peso sin llegar a la obesidad. Era la más dormilona en cualquier grupo de amigos, lo cual podía ser motivo de bromas y chistes, pero podía trabajar, concentrarme y llevar una vida con la que podía ser feliz.

Fue pasando el tiempo, llegó el momento en que tuve una relación sentimental lo suficientemente seria para que supiera de “mi secreto”. Bueno, no es exactamente que haya decidido decírselo en ese momento, se enteró porque no quedó más remedio, porque yo había dejado la medicación unos meses atrás y tuve una crisis maníaca.

Fueron momentos difíciles para los dos, al principio él no entendió mucho y se asustó. Todo había ido muy bien y él siempre manifestaba que estaba muy feliz de que estuviéramos juntos, que quería estar siempre conmigo… en fin, todo estaba en la etapa de enamoramiento en que todo era perfecto. Y de repente, viene y descubre de la manera más cruda que yo era bipolar… esto lo asustó, no salió huyendo, pero en esos meses siguientes me comentó que tenía miedo y que ya no estaba tan seguro de que podría estar con alguien así. Fue muy difícil para mí escuchar eso y estuve a punto de terminar con él por esta razón, pero estaba siendo sincero y decidí yo también seguir en la relación y ver qué pasaba.

Pasaron los meses y nos fuimos conociendo más, él fue conociendo mi condición y mi manera de lidiar con ella. Como al año tuve otra recaída (¿por qué seguía dejando la medicación de vez en cuando?) y creo que se dio cuenta de que es algo con lo que se puede vivir, que es un rollo, pero que es manejable y no da tanto miedo una vez que lo conoces.

Ese novio de esa época es hoy mi esposo, padre de mi hijo de 5 años y del bebé que está por venir. Ha sido un apoyo fundamental en mi vida, la persona que hablando conmigo puede captar rasgos de alerta de una posible recaída, el padre que puede levantarse en la madrugada a alimentar a nuestro bebé las veces que haga falta mientras yo duermo como piedra porque la dosis de medicación en ese momento es muy fuerte.

Al final he podido ser mamá: Tengo un hijo de 5 años y otro por venir. Compartiré detalladamente mi experiencia en los 2 embarazos en otra entrada.

Puedo decir que dentro de todo lo malo que he vivido con esta enfermedad y todas las molestias que trae a mi vida, me siento afortunada. Sinceramente no conozco a otros bipolares para comparar, pero creo que en mi caso mis crisis no son tan fuertes o peligrosas como podrían ser, además creo que he llegado a conocer y reconocer mucho a esta enfermedad en mí, cosa que me ha ayudado en mis embarazos (en ellos he suspendido la medicación, tomándola puntualmente cuando lo siento conveniente. Todo bajo supervisión de mi psiquiatra).

Además, puedo sentirme afortunada por tener una vida personal satisfactoria, mi familia lo es todo para mí y en estos momentos es armoniosa y sana, eso vale todo lo que he podido sacrificar por el camino.

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10 comentarios en “Historia de mi trastorno bipolar

  1. Todas las historias son diferentes. Tuve mi primer crisis en el 2002 y en esa ocasión no visité a ningún psiquiatra, me casé con un hombre maravilloso y tuve mi hijo unos años después donde en el posparto tuve otra crisis y ahí si me llevaron a una psiquiatra que porque mis crisis son muy fuertes y había un recién nacido en casa recomendó internarme y ahí me diagnosticaron. Por lo que leo nunca has estado internada en un Hospital Psiquiátrico, yo si lo he estado 3 veces por período máximo de 2 semanas. Esa es toda una experiencia, se ven casos muy tristes y pasas cosas difíciles pero esto me ha enseñado a tener compasión y valorar mi familia que ha estado siempre a mi lado a pesar de todo. El miedo a estar internada otra vez le agrega una preocupación más a mi vida. Tengo un hijo de 7 años que ya entiende más y el último internamiento hace como un año lo afectó bastante y a mí también porque me mortificaba pensando que he hecho todo lo que he podido para estar estable, acudo a mis citas con el psiquiatra y psicólogo y tomo mis medicamentos sin falta y eso no es suficiente, lo que me dice mi psiquiatra es que la enfermedad es cíclica y lo que me afecta más es el stress el cual por mi personalidad o el trastorno me involucro mucho emocionalmente en cualquier actividad que realizo y me afecta relacionarme con personas en la que pongo expectativas altas y el no recibir lo que espero me afecta. Tengo dos años de que me despidieron de mi último trabajo asalariado por una crisis y decidimos hacer algunos cambios para que estuviera más tranquila, espero que esto sea temporal y algún día pueda estar más preparada para sobrellevar las presiones de un trabajo fuera de casa.

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    1. Hola Constanza,
      Yo estuve ingresada en mi primera crisis, pero en una clínica privada y la verdad es que no me acuerdo de nada. Hoy en día, si llegaran a ingresarme, sería en un hospital donde compartiría más con otros pacientes… La verdad la idea de internarme en esas condiciones me da pavor, espero que nunca haga falta.
      Por otro lado, dices que tienes a tu lado una buena pareja, yo también tengo la suerte de tener un marido excepcional! Tengo pendiente escribir un artículo sobre el tema de la pareja, a ver qué tal sale!
      Un saludo,

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    2. T cmprendo,yo tmbn estuve ingresada en un centro,y aunq lucho por llebar unq vida mas o memos “normal”no m es facil,hoy sin ir mas lejos no puedo ir al trbj,tng atkes d ansiedad fuertes y agorafobia

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  2. Gracias por contarnos tu experiencia. Yo estoy a un año y medio de la primera crisis. Igual. al parecer es TB tipo 2. Aunque aun está en estudio. Es dificil aceptarlo…pero igual algo mental si es… En la crisis se siente mucha angustia, como si uno se va a morir. En la segunda crisis, hace 3 meses, un miedo a repetir la primera crisis…es que se habia dejado la medicacion por 6 meses. Y claro una situacion estresante originó la 2 da crisis. Hoy con antisicotico y estabilizador del animo y subiendo de peso…ya van mas de 10 kilos….

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    1. Hola Roxana,
      Gracias por tu comentario. La verdad no es fácil aceptar el trastorno bipolar, yo lo tengo asumido, pero todavía a veces cuesta.
      Leí hace poco que la metformina puede ayudar con el aumento de peso propio de los anti psicóticos… Son estudios nuevos, pero voy a preguntar a mi médico, por si tú también quieres preguntar.
      Un saludo!

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  3. En cuanto a la relación del antipsicótico y el peso yo no he notado si ésto me lo ha provocado, en los ultimos años he subido unos kilos pero creo que se debe a varios factores, el que tomo actualmente se llama perfenazina e investigando sobre los efectos secundarios el aumento de peso no es uno de ellos.
    Hace algún tiempo tomé haloperidol y este me provocó unos efectos muy feos como somnolencia y movimientos como de robot por ésto me lo cambiaron y a la vez me dieron uno llamado biperideno que lo que hace es disminuir algunos efectos secundarios de los antipsicóticos.

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  4. Hola. He encontrado esta página de casualidad. quisiera felicitarte por tu tesón.
    A mi me diagnosticaron con 40 años. Desde entonces, no he vuelto a tener otra crisis, llevo ya 3 años en eutimia, y espero que dure mucho.
    Yo lo perdí todo en la crisis: trabajo, marido e hijo. La familia política y mi ex no aceptaron mi enfermedad.
    Ahora, intento rehacer mi vida, buscar nuevos afectos y ocupaciones. No acepto la enfermedad, es muy duro de la noche a la mañana ser un enfermo mental y que la gente te abandone.
    Respecto al peso, lucho contra él, pero es el seroquel, engordo sin parar……algún remedio?

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    1. Hola Ana, gracias por tu comentario!
      Qué duro lo que me cuentas! No debe ser nada fácil perder tanto y empezar de cero… pero te felicito por mantenerte estable tanto tiempo, espero que sigas así siempre.
      En cuanto a la gordura, creo que es un tema con el que luchamos todos los medicados con antipsicóticos. El único remedio: dieta y ejercicio… no es fácil, pero al menos hay que intentarlo.
      Por otro lado, conozco una sola medicación que se usa para el trastorno bipolar que en vez de engordar adelgaza, es el Topamax, pero mi psiquiatra no me lo ha querido recetar porque dice que no es para el trastorno bipolar (él particularmente no lo usa para eso).
      Pregunta a tu psiquiatra, tal vez te pueda cambiar.

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  5. Que bueno tu blog, hasta hoy lo encontré.
    También soy mujer, diagnosticada hace un año luego de un crisis de manía con una posterior depresión.
    No he dejado mi medicación nunca, el solo hecho de pensar en una recaída me ATERRA, asi que ahi voy.
    Te seguiré leyendo y leyendo a quienes comentan, de verdad se aprende mucho.
    Abrazos

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