Situación actual: Mi segundo embarazo

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Luego de varios años de haber tenido una experiencia razonablemente buena en mi Primer Embarazo con Trastorno Bipolar, decidimos buscar el segundo. Ahora mismo estoy a medio camino de mi segundo embarazo.

Como había aprendido de mi experiencia, mantuve mi dosis de 5mg de Zyprexa al día durante todos los meses de búsqueda, hasta que finalmente el test dio positivo y bajé la dosis por un par de días a 2,5mg para finalmente dejarla.

En esta entrada no voy a hablar demasiado en detalle sobre la medicación, estos detalles los voy apuntando y ya escribiré sobre ellos una vez haya pasado el postparto y tenga tiempo.

Me embarqué en esta segunda aventura con más confianza que la primera vez, ya que no era un terreno de total incertidumbre para mí. Pero debo decir que ha habido muchas diferencias entre los dos embarazos: si bien es cierto que la experiencia de mi embarazo anterior me ha ayudado mucho, esta vez me ha parecido diferente y más duro emocionalmente.

Es posible que esto se deba a la manera en que he estado recurriendo a la medicación cuando siento que la necesito: Al observar que la última toma del embarazo pasado fue tan solo por unos 10 días (en comparación con las 3 semanas de la primera toma), pensé que podría reducir al mínimo la exposición al fármaco y he estado tomando dosis tal vez demasiado pequeñas, que me alivian por unos días, pero al poco tiempo estoy otra vez requiriendo medicarme. Por tanto, mi marido y yo hemos decidido probar la próxima vez tomándola 2 semanas seguidas en 2,5mg y luego 1 semana en 1,25mg. Ya escribiré en este blog si resultó mejor así.

En este tiempo sin medicación, o con medicación a medias, me han llamado mucho la atención los cambios de humor. Yo siempre me he descompensado hacia el lado maníaco, seguramente alguna vez he estado deprimida, pero no es la depresión la característica principal del trastorno bipolar en mí.

Las crisis maníacas que he tenido se caracterizan por un rompimiento con la realidad, comienzo a inventarme mi propia realidad paralela, mis propios delirios, de los que pienso escribir próximamente. Cuando se acercan estas crisis, puedo empezar a notar cambios en mí: me emociono más intensamente con las cosas buenas, comienzo a ser más elocuente en mi forma de hablar, que además se vuelve más acelerada. También hay un aumento en mi sensibilidad, lloro con más facilidad, ya sea por rabia, miedo, tristeza o admiración.

Ya después de años conociéndome y habiendo pasado por varias crisis, puedo notar estas señales de que algo no está bien y ajustar la medicación antes de llegar al punto de no retorno, que es cuando caigo totalmente en crisis y se hace mucho más difícil volver a la normalidad: necesito mayor dosis de Olanzapina, tal vez combinada con otros fármacos y se hace extremadamente difícil que yo tome la medicación sin dar guerra.

Yo siempre había basado mi auto diagnóstico de que algo no iba bien en observar mis pensamientos y estar alerta a distorsiones de la realidad. De hecho, tenía mis dudas de si estaba bien diagnosticada con trastorno bipolar, pero en este embarazo he visto en mí cambios emocionales tan bruscos que creo que sí, que sin duda encajo en la definición de bipolar.

Están, por supuesto, los cambios hormonales de cualquier embarazada, tal vez este embarazo esté siendo más hormonal que el anterior, porque las veces que he decidido tomar Zyprexa han sido por cambios emocionales y no por creerme fantasías irreales… puede que la balanza se esté inclinando más hacia la depresión esta vez. Lo difícil es saber, cuando me siento mal, si es por el embarazo en sí o es por el trastorno bipolar. Tal vez ni siquiera tenga sentido diferenciarlo, porque al final yo soy una unidad, un solo amasijo de neurotransmisores y hormonas que fluyen sin estar separadas en compartimentos clasificados.

En estas semanas he podido comprobar que mis cambios de humor no dependen o dependen muy poco de mí y de mis circunstancias, cuando logro ver esto en medio de un estado altamente emocional, me tranquilizo y simplemente me permito sentir tristeza, miedo o rabia, llorar lo que haga falta hasta que, como por arte de magia, me siento bien otra vez. Me ha pasado así un par de veces, pero otras veces considero que estoy sufriendo más de la cuenta y he recurrido a la medicación… en eso estoy, así es mi vida en estos meses.

Creo que una de las cosas que más alteran mi estado de ánimo es no saber si lo estoy haciendo bien… ¿Y si de verdad es una irresponsabilidad haber quedado embarazada siendo bipolar? ¿Y si las cosas no salen bien por estar tomando malas decisiones con respecto a la medicación?

Mi psiquiatra deja mucho en mis manos, deja que yo vaya dando la pauta de lo que necesito para sentirme estable. Por un lado me gusta esa libertad y confianza, ese reconocimiento a mi madurez, a mi responsabilidad y buen criterio, eso lo valoramos mucho los “enfermos mentales”. Pero a veces se vuelve duro tener toda esa responsabilidad sobre mis hombros y este embarazo no ha sido fácil para mí en ese sentido, porque he optado por tomar la Zyprexa en más oportunidades que en el embarazo pasado y eso me hace dudar de estar haciéndolo bien.

Pero ya estamos en esto, ya hemos decidido ser más contundentes en las próximas dosis para ver si alargamos más el tiempo de estabilidad entre toma y toma, así que pasaré de mis temores actuales a otro tema. 

Hay algo de disfrute en esto de estar sin medicación. Sí, sufro a veces, pero tiene su gracia sentir emociones intensas sin el filtro de la medicación… es un disfrute a veces masoquista, es buscar más intensidad en la vida, intensidad en el mundo interno, en el mundo emocional… exteriormente no ha habido cambios importantes en mis actividades normales, mas que estar un poco más encerrada que de costumbre.

Estoy aprovechando este tiempo sin medicación para observar mis emociones y describir lo que se siente cuando éstas llegan a grados extremos. Escribiré lo que pueda al respecto para documentarlo un poco, tal vez algún día me sea útil o interesante, o lo sea para alguien más. Este es mi primer post que habla sobre estas Emociones al extremo sin Medicación.

Como última idea, debo decir que en mis 2 embarazos me lo he tomado con calma, con mucha calma. En el primero decidí dejar el trabajo que tenía, y para el momento del segundo embarazo tengo un trabajo por mi cuenta y he reducido notablemente mi actividad. A veces me parece que estoy siendo sobreprotectora conmigo misma, pero al saber que es algo temporal, me lo permito sin darle demasiadas vueltas. Quiero ser muy cuidadosa, quiero evitar riesgos, hay situaciones laborales -especialmente las que involucran a otras personas- que me causan mucha ansiedad y estrés, y he procurado reducirlas al máximo. No sé si me esté equivocando y a eso se deba mi humor más deprimido, pero mi instinto me dice que lo haga de esta manera, que me resguarde.

De hecho, pienso que a las mujeres en condiciones parecidas a la mía se les debería conceder una baja médica, pero el sistema sanitario no la otorga si no estás teniendo una crisis. Yo me he podido dar el lujo de parar un poco el trabajo para resguardarme y cuidarme mucho, pero seguramente no es el caso de la mayoría. Como no conozco a otras bipolares que hayan pasado o estén pasando por la experiencia del embarazo, no sé si son exageraciones mías o tengo algo de razón.

Por lo pronto, seguiré un día a la vez y seguiré documentando desde adentro este embarazo bipolar.

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2 comentarios en “Situación actual: Mi segundo embarazo

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