A veces me porto mal

En mi blog creo que doy la impresión de ser bastante responsable, y creo que lo soy, pero a veces no me porto tan bien como debería.

En general he hecho este blog para dar un “buen ejemplo”, es decir, para ayudar a otros que la estén pasando mal con la enfermedad a empezar a “portarse bien” y así tomar control de su vida.

Cuando hablo de portarse bien me refiero a llevar una vida tranquila y sin excesos, tomar la medicación, aceptar la enfermedad y vivir una vida normal donde la enfermedad afecte de manera mínima en la calidad de vida.

Voy a confesar ahora que no siempre me porto bien, aunque les pido que no sigan mi ejemplo. Espero que no sea una irresponsabilidad publicar esto, sólo es para mí un desahogo y compartir algo que no he visto que nadie haya compartido.

Son 2 cosas básicamente en las que a veces rompo las reglas:

1) De vez en cuando bebo cerveza o vino. El primer psiquiatra que me atendió me había dicho que no debía beber alcohol, yo tenía un viaje y le insistí hasta que me dio permiso de tomar algo de vino con alguna comida de vez en cuando. Desde entonces no me preocupa tomarme alguna cerveza o vino, pero me limito a estas bebidas, ya que otras más fuertes me parecen riesgosas. Ahora tengo otro psiquiatra y nunca le he tocado el tema del alcohol para que no me quite ese pequeño placer. Llevo desde que fui diagnosticada en 2003 de esta manera, cuando tengo indicios de recaída sí me quito el alcohol por completo, pero de resto me lo permito sin excesos, y creo que no me ha hecho mal.

2) De vez en cuando me salto la medicación. Si un día tengo algo importante por la mañana y necesito estar alerta, si ya tengo demasiado sueño al despertar y me parece que la dosis de la mañana me dejará desmayada, o simplemente si quiero disfrutar más del sexo esa noche, me salto una dosis de la medicación. Actualmente tomo la medicación en la mañana y en la noche, y procuro no saltarme más de una dosis seguida y que esto no ocurra más de una vez por semana, pero siento que me hace falta saltar alguna dosis una vez por semana. Sé que debería hablar de esto a mi psiquiatra, pero no quiero.

Pienso que los bipolares tenemos una parte rebelde por dentro, que es esa parte que nos hace tanto mal cuando estamos en una crisis y no queremos tomarnos la medicación. Yo me suelo portar bien, pero no he matado por completo a esa rebelde dentro de mí, no la quiero matar, ¡es parte de mí! Si la mato temo que también muera la rebeldía que me hace aceptar nuevos retos sin miedo por ser bipolar, la rebeldía que me hace actuar y vivir como una persona normal a pesar de que procuro cuidarme, la rebeldía que me ayuda a sentirme viva y a que mi vida tenga color.

Perdonen si estoy dando mal ejemplo, este artículo no trata de ser un ejemplo, trata de que se vea la vida real de una persona que tiene que lidiar con el hastío de estar medicada, dormida y con limitaciones en lo que puede o no ingerir. Y ojalá lo lea algún psiquiatra, para que pueda entender el lado humano, que los pacientes no somos máquinas obedientes y que cierta flexibilidad nos puede ayudar a tener fuerzas para mantener un correcto tratamiento y una buena salud.

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2 comentarios en “A veces me porto mal

  1. Es bueno ser rebelde, sino qué seria de la vida jajajaja?.
    Sabes que yo no tomo, ni fumo, si al caso un mojito, un vino ó un cóctel será 3 veces al año…
    No tomo porque realmente el sabor y el olor de la mayoría de los licores me disgustan y porque solo aguanto un vaso o copa, si tomo otro ya sé que me mareo malllll y el sueño me gana.
    Nunca olvidaré que recién medicada por la “sospecha” de bipolaridad, fui a una celebración y la homenajeada solo celebra con champaña y yo me tomé una para el brindis y no me mareé, y dije ahhh que bueno, y así no sé cuántas copas más me tomé, me sentía súper bien, sin ponerme pesada, pero lo mejor sin marearme, y sin sueño.
    Nos fuimos de la celebración y esa noche fue del TERROR!!!, las pesadillas, las alucinaciones y mil cosas más fueron horriblesssssss, estábamos en un hotel con mi esposo, tuve que despertarlo, pedirle me abrazara, decirle dónde y qué veía y te juro que fue tan impresionante que tuve que ponerme a ver el canal católico para rezar sin parar.
    Así que desde esa vez creo que nunca intentaré este chistecito jajajaja.
    Y para nada un mal ejemplo, lo que cuentas es parte de la vida y si, que lo lea un psiquiatra!!!
    Saludos

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    1. Hola Pía, gracias por tu comentario!!!

      La experiencia que describes es muy parecida a como suelen ser mis crisis maniacas… es terrible! El miedo y la paranoia, es una sensación horrible!

      En mi caso no está relacionado con el alcohol, es simplemente la forma como paso las noches cuando estoy en plena crisis… y me da la incertidumbre de si todo eso quiere decir que no debo tomar la medicación (siempre en las crisis me da por no querer tomar la medicación y busco cualquier excusa para no hacerlo).

      Tenía tiempo que no recordaba las crisis… son terribles, espero no volver a pasar por una!

      Un saludo!
      Mujer Bipolar

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