Mi artículo en el día mundial del trastorno bipolar

Me he enterado hace unas semanas de que el 30 de marzo se celebra el día mundial del trastorno bipolar.

Me he enterado porque desde el blog de MyTherapyApp me han enviado una infografía sobre Mitos y realidades del trastorno bipolar, para que la compartiera este día con mis lectores.

Aquí os la presento, porque es bueno siempre ayudar a educar y luchar contra el estigma:

Por otro lado, he escrito un artículo para su blog, que os pongo a continuación:

Soy una persona como cualquier otra y tengo trastorno bipolar.

Siempre me había considerado una persona muy sensata, de buen comportamiento, buena estudiante, nada conflictiva y un poco tímida. A los 25 años todavía vivía con mis padres y nos tomó por sorpresa mi primer episodio maníaco: de un momento para otro “me volví loca”, tal cual, mis pensamientos y comportamiento eran “locos”.

Fue difícil para todos, nadie sabía lo que me pasaba. No dormía, no paraba de hablar, a ratos gritaba, a ratos lloraba de miedo, a ratos me volvía chistosa y simpática, pero no era yo. A mis padres les recomendaron un psiquiatra, pero estaba de viaje, así que mientras volvía, me ingresaron en una clínica psiquiátrica.

Allí estuve creo que un par de días (no tengo noción del tiempo en esos días). El psiquiatra finalmente me vio y directamente me diagnosticó trastorno bipolar. Enseguida mejoré con la medicación y pronto pude volver a casa e ir recuperando mi ritmo normal de vida.

El episodio maníaco desde adentro.

No suelo encontrar escritos sobre la experiencia de tener un episodio maníaco, aquí hablaré un poco de cómo fue el primero mío.

Las ideas iban y venían muy rápido a mi cabeza, relacionaba palabras y conceptos a toda velocidad, y me fui creando mi historia, paralela a la realidad.

Se me metió en la cabeza que todas las situaciones que se me presentaban eran pruebas, y yo debía hacerlo de la mejor manera posible. La mejor forma de pasar las pruebas era hacer lo que Dios quería que hiciera, y eso consistía en seguir mi intuición. Para mí, seguir mi intuición no era otra cosa que hacer lo primero que se me pasara por la cabeza, ya fuera actuar como si estuviera llorando, gritar con ira, quedarme callada, hacer un chiste o parecer “normal”. Esto desde afuera resultaba bastante frustrante para mi familia, que no sabía cómo iba a reaccionar en ningún momento.

Por ejemplo, cuando me estaban haciendo preguntas para ingresarme en la clínica, pedí ir al baño y allí había una bata de médico colgada. Entonces hice lo que me dijo mi “intuición”, es decir, lo primero que se me ocurrió: me puse la bata, salí y empecé a hacer preguntas yo a la enfermera que me estaba entrevistando, como si yo fuera la doctora.

En este punto yo me la estaba pasando pipa, pero en las noches todo cambiaba, en las noches salían todos mis miedos, miedos inventados, ilógicos, pero terribles. Paranoia de pensar que me estaban espiando, que querían entrar a mi casa o la intuición me decía que un familiar acababa de morir. Lloraba, lloraba mucho, trataba de calmarme rezando, nada funcionaba.

Esa sensación de total incertidumbre y desamparo, ese terror indescriptible es la peor sensación que me ha dado el trastorno bipolar.

No era peligrosa.

A pesar de perder el contacto con la realidad, en todas mis crisis he conservado algo de mi esencia, algo de “bondad”, si se quiere. Hay algo, una línea que no paso por muy mal que esté. Recuerdo que una de las cosas que decía era: puedo desafiar todas las leyes, menos la ley de la gravedad -pensando en que no sería nunca mi intención intentar salir volando por la ventana.

El cambio de vida.

Después de la crisis me estabilicé, pero mi vida cambió: ahora tenía una enfermedad para la que no había cura y de la que no podía hablar con cualquiera, para evitar prejuicios.

Mi vida cambió también porque la medicina me hizo engordar y me causaba mucho sueño.

Fue difícil aceptarlo, dejé la medicación un par de veces, terminando siempre en un episodio maníaco que me hacía volver a tomarla.

Ser mamá: mi gran reto

Hoy en día tengo 39 años, un marido y 2 hijas, una carrera, 2 maestrías y un trabajo normal.

Los embarazos han sido todo un reto porque en ambos dejé la medicación y la tomaba puntualmente cuando la necesitaba. Allí pude valorar el alivio que resulta tener un tratamiento que funciona conmigo, una medicación que me salva de todo el horror de las crisis.

Durante mi segundo embarazo decidí empezar un blog, ya que desde que había sido diagnosticada buscaba información sobre cómo se podía llevar un embarazo con trastorno bipolar y no encontraba nada. Quise hacer el blog para expresarme y para dejar testimonio de mi experiencia, que pudiera ayudar a otras mujeres con trastorno bipolar que quisieran ser madres y a sus familiares. También pensando un poco en que la gente conozca esta enfermedad y no se estigmatice.

Cómo lidio con la enfermedad para seguir con mi vida

Las claves que he aprendido para lidiar con la enfermedad son:
– Seguir siempre el tratamiento
– Revisiones periódicas con un psiquiatra
– No abusar del alcohol
– Tener el apoyo de personas de confianza, que sepan de la enfermedad y con quienes hablar de cómo te sientes cuando te sientes raro.
– Cuando lo considero necesario, voy a terapia con un psicólogo
– No dejar que la enfermedad me defina: es una circunstancia de la vida que me tocó. La controlo con un tratamiento y de resto hago mi vida como si nada, siendo responsable, pero sin limitarme.

Espero que cada vez más vayan cayendo los mitos sobre el trastorno bipolar y se vaya educando a la gente para que algún día se pueda decir que se tiene la enfermedad sin que esto suponga ser prejuzgado.

Podéis leer el artículo publicado en el blog de MyTherapyApp en este enlace

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2 comentarios en “Mi artículo en el día mundial del trastorno bipolar

  1. Me parece estupendo que compartas esta información, no todos se atreven a compartir su experiencia. Nunca se sabe a quién puedas ayudar o guiar con tu testimonio. Saludos.

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  2. Enhorabuena por el artículo. Como siempre, es un placer leerte. Desde aquí quiero felicitarnos en nuestro día , a veces ser partícipe , aunque sea involuntario de esta enfermedad es un rico aprendizaje. FELIZ DÍA MUNDIAL DEL TRASTORNO BIPOLAR

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