Cuidando al bebé: A lo hecho, pecho

papa_biberon

Y aquí estoy ¡feliz! Feliz por muchas razones… La primera es ver a mi bebé por fin, totalmente sana. Ya sin las dudas del embarazo, ya sin la preocupación de no saber con certeza que todo iba bien.

Les cuento que mi bebé nació bien, un poco alta de peso por la diabetes gestacional que tuve, pero en perfecto estado de salud.

Les cuento que continúo con mi dosis habitual de Zyprexa de 5mg, que es lo que he tomado por muchos años y lo que estaba tomando durante los últimos meses de este embarazo, tras llegar a tomar hasta 15mg por la corta recaída que sufrí a la mitad del embarazo.

Les cuento que me siento muy estable, creo que quitarme de encima el peso de la incertidumbre me ha hecho mucho bien, y además es posible que el no cargar con toda la carga hormonal de un embarazo me haya sentado bien.

Les cuento que, a pesar de haber estado convencida de que no daría pecho, estoy dando pecho… y aquí quiero extenderme un poco: Después de haber intentado dar pecho a mi primera hija sin tomar la medicación y haber sufrido una crisis maníaca importante por esa decisión, después de haberme perdido el disfrutar -en pleno uso de mis facultades- de los primeros meses de vida de mi primer bebé, había tomado la decisión inalterable -eso pensaba yo- de no dar el pecho a mi segundo bebé.

Sigue leyendo

Segundo Embarazo: Recta Final

  
Ya estoy recuperando mi cabeza después de mi última recaída, en pleno embarazo.

No fue tan fuerte como ha podido ser, tal vez en parte porque estaba tomando 2,5 mg de Zyprexa (Olanzapina) cuando ocurrió, tal vez también porque tenía ciertos «pactos» conmigo misma que me permitieron recuperarme con prontitud.

Ya pondré un gráfico con las dosis, pero entretanto les cuento que llegué a tomar 15 mg de Zyprexa y a combinarlo con Noctamid. Estaba en mi dosis de 2,5 y llegó un momento en que no fue suficiente, pude darme cuenta de que ya comenzaba a crear mi propia realidad paralela. Algunos factores de alarma fueron:

  • Navegar por internet siguiendo los links que me fuera diciendo mi «intuición». Estaba tras la pista de algo, estaba a punto de descubrir una verdad… Esta vez sí la encontraría… Nada muy específico, iba de página en página: blogs, publicidad, vídeos, algunas cosas tenían sentido para mí, un sentido que sólo yo podía ver… Muchas veces no podía ni concentrarme en leer mis «descubrimientos», pero estaba emocionada y convencida de que iba por buen camino.
  • Algo parecido al punto anterior pero con spotify y YouTube: ponía una canción y dejaba correr playlists de otras personas al azar… Pensaba que las canciones, que iban sonando sin yo escogerlas, tenían mensajes para mí… En algún momento dejó de gustarme, sentí que había alguien poniéndome canciones intencionadamente, que me habían hackeado, invadiendo mi privacidad y queriendo manipularme con música.
  • En algunas ocasiones me pasa algo muy curioso: percibo la luz diferente, de pronto todo toma tonalidades más cálidas, como si hubiera ajustado el balance de blancos de mis ojos. Esto hace que el mundo parezca más llamativo y bonito (nota: no utilizo drogas).
  • Lo de siempre: emocionarme por todo, tener el llanto fácil sin razón aparente, tener conflictos con mi pareja y seres queridos, conflictos provocados por mí y sin argumentos reales.

He ido bajando la dosis y ahora estoy en 5mg, esperando llegar al parto con 2,5. Debo decir que, si bien la recaída ha ido mejor de lo que podía temer, no ha sido inocua: he ganado más peso del que debía, mi bebé también y hace un par de días me han detectado diabetes gestacional, muy posiblemente ligada de manera directa con la ingesta de dosis importantes de Olanzapina.

Así que ahora estoy cuidándome al máximo en la alimentación, anímicamente estoy bastante bien, pero consciente de que debo continuar alerta. Definitivamente este embarazo ha sido más retador que el primero, y es un poco como hacer equilibrio con varias pelotas en el aire: estado anímico, medicación, alimentación, diabetes, ansiedad, esposo, primer hijo, el resto de cosas de mi vida que deben seguir. En eso ando, alerta y concentrada en todas las pelotas, falta poco para llegar a la meta y espero que no vuelva a caer al suelo ninguna de esas pelotas.

Quiero concluir con las cosas que pienso que me han ayudado a sobrellevar la recaída de mejor manera y con pronta recuperación:

  • Estar atenta a mis estados de ánimo y percepción de la realidad. Si bien esta vez no pude evitar recaer, el estar alerta me hizo tomar una dosis pequeña al principio, que pienso que amortiguó algo lo que pudo haber sido peor.
  • Estar siendo tratada por un psiquiatra que conoce mi caso y lleva un seguimiento periódico de mi embarazo.
  • Tener a alguien de confianza que me observara, me preguntara sobre lo que pensaba y sentía, que estuviera en contacto con mi psiquiatra y me dijera en un momento dado que no me veía bien y debía aumentar la medicación. En mi caso esa persona ha sido mi marido.
  • Haber pactado con mi marido y conmigo misma desde el inicio del embarazo, creo que desde antes, que confiaría ciegamente en él cuando me diera medicación. Esto fue muy importante, porque lo que suele pasar en las recaídas es la lucha por no querer tomar nada que me desvíe de mis planes de descubrir quién sabe qué… Esto hace que la recuperación sea mucho más lenta y difícil, y genera conflictos reales, porque realmente peleas con las personas a tu alrededor porque tienes la certeza de que es equivocado tomar las pastillas. Este pacto me parece súper importante, porque recuerdo que yo no quería tomar nada, pero tenía el compromiso conmigo misma de confiar ciegamente en mi marido, y lo cumplí.

Espero que todo vaya marchando bien y poder tener un buen término de embarazo, buen parto y bebé sano, y pronto tener a toda mi familia con salud y en armonía. ¡Espero pronto dar buenas noticias por aquí!

Eleanor Longden: las voces en mi cabeza

Eleanor Longden, luego de haber sido diagnosticada de esquizofrenia obtuvo un Master en psicología.

En esta interesante Ted Talk, habla de sus primeras experiencias con la enfermedad y cómo aprendió a escuchar y convivir con sus voces, que en realidad son las voces de su inconsciente queriendo comunicarse con ella.

Os invito a ver el vídeo, está en inglés y creo que los subtítulos están disponibles sólo para algunos dispositivos:

Si no te aparecen los subtítulos y te interesa tener la transcripción de lo que dice en castellano, en la página hay un link a las transcripciones en distintos idiomas de la charla.

 

 

 

Buscando mis propios «Poderes»

Elsa_frozen

Hace unos meses, justo antes de quedar embarazada, estuve a punto de tener una recaída. Por primera vez en mi vida, sentí que podía venirse una psicosis aun estando medicada.

Coincidió con que estaba tomando medicamentos con esteroides para la alergia. Estaba con Pulmicort y Nasonex, a los que terminamos acusando como responsables de lo que estaba sintiendo. También coincidió con que estaba empezando a leer el libro El Hombre y sus Símbolos, de Carl Gustav Jung.

Lo cierto es que tuve unos días en que me sentía extremadamente bien (¿Sospechosamente bien?). Salía a caminar a la calle y el cuerpo me pedía correr, me levantaba temprano y con energía, me sentía conectada a la naturaleza, quería hacer cosas, sentía que podía hacer lo que yo quisiera, simplemente con proponérmelo, yo tenía la energía y las ganas de ejecutar todas las tareas necesarias para cumplir mis objetivos.

Mis alarmas se activaron cuando empecé a ver que no dormía lo suficiente en la noche, y que cuando me levantaba de madrugada me quedaba viendo a una telaraña, consciente de que mis ojos se desenfocaban, buscando con esto cambiar mi percepción de la realidad, como pasando a percibir otra dimensión…. raro, pero muy interesante en ese momento…

Lo cierto es que llamé al psiquiatra, aumenté mi dosis y todo pasó sin mayores consecuencias. Pero una de las ideas que tuve en esa oportunidad sigue rondando mi cabeza…

El libro de Jung lo dejé a medio leer, habré leído como la cuarta parte, pero realmente lo estaba disfrutando mucho y estaba sacando algunas conclusiones.

Del conjunto de artículos, libros completos o a medio leer, películas completas y a medio ver que han pasado por mí, yo relaciono ideas, completo vacíos inventando y saco mis conclusiones… que no tienen que ser ciertas, pero muchas veces funcionan para mí, permanentemente o hasta que otras ideas que yo acepte las contradigan.

Después de esta experiencia de «dopping» involuntario, saqué algo. No sé si habéis visto la película de Frozen… yo como madre la he visto un montón de veces, y ¡Me encanta!

Espero no arruinarla mucho a quienes no la han visto… Una de las protagonistas, Elsa, tiene poderes: Ella puede producir y manipular el frío. Puede ser divertido, pero también se vuelve muy peligroso para los demás, especialmente cuando la domina el miedo, que la hace perder el control de su poder.

Pienso que nuestro inconsciente es similar. Pienso que hay mucho más dentro de nosotros mismos de lo que se ve, que las experiencias que tenemos quedan guardadas en nuestra mente inconsciente con mucho más detalle del que conscientemente recordamos. Que nuestro interior es quien, en definitiva, gobierna nuestras vidas y en la medida que lo conozcamos y estemos en paz con nosotros mismos, ese potencial, ese poder, jugará a nuestro favor.

Para ser más concretos: yo llevo toda mi vida tocando la guitarra como aficionada, nunca ha sido más que un hobbie, nunca he destacado especialmente, aunque me hubiera encantado. En un par de ocasiones, durante crisis de hipomanía, he sido capaz de tocar más de prisa, más bonito, he sido capaz de cambiar la tonalidad de una canción sin pensarlo, sin esforzarme.

Pienso que todo lo que he aprendido está dentro de mí, y puede jugar a mi favor si logro descubrir un poco más de mí y superar experiencias del pasado que tal vez me estén bloqueando. Pienso que podré tener más energía y mejor uso de mis destrezas si trabajo un poco más en aceptarme y mostrarme tal cual soy, en ser yo misma, sin pensar en lo que otros puedan pensar de mí.

Pienso que podré llegar a controlar «mis poderes», como terminó lográndolo Elsa (Esto no es tan spoiler para la película, es de suponer que la historia de Disney terminará bien).

Pienso también que en mis crisis de trastorno bipolar se sale de mí ese inconsciente, ese mundo surreal y onírico que normalmente sale sólo en sueños… salen mis sueños en estado de vigilia, lo cual es un problema para la cordura, pero suelen ser estados muy creativos de la personalidad. En lo personal prefiero la cordura, aunque quisiera aprovecharme de ese potencial creativo, de esa sensibilidad artística y esa especie de genialidad que se siente por momentos, entre otras emociones no tan placenteras como el miedo irracional.

A continuación os dejo el tema principal de la peli, con el que he llegado a identificarme mucho cuando siento que tengo poderes ocultos en mi interior:
Frozen. Suéltalo (Let it go)

Entre la Cordura y la Psicosis

Las siguientes palabras las escribí durante la recaída que acabo de tener. Es una reflexión sobre lo que sentía en ese momento.

Yo realmente pensaba que estaba en camino de un gran descubrimiento interior…. y es posible, tengo pendiente indagar más en mi interior, en mis capacidades y mi potencial, para sacar provecho y crecer como persona… aunque ahora embarazada no es el momento…

Es difícil trazar una línea entre la cordura y la psicosis, entre la genialidad y la locura.

Yo me emocioné mucho cuando lo escribí y cuando lo leí en voz alta a mi marido… él también se emocionó en ese momento, cuando vio coherencia y belleza en medio de la crisis, a pesar de haberme visto mal.

Aquí va:

Esta inquietud
que tanto miedo me da
pero que me emociona a la vez
no es nada más ni nada menos que el descubrimiento de mí misma,
algo que me debo desde hace tiempo.

Aquí no hay reglas,
sólo es una aventura.
No sé cuánto va a durar
ni cuánto podría doler. 

No hay obligaciones,
hay libertad total,
no hay problema en tener miedo,
no hay problema en tardar demasiado,
no hay prisa. 

Pero no tengo más remedio que ser fiel a mí misma,
y no tengo más remedio que perdonarme cuando me equivoque,
como se perdona a alguien a quien no puedes evitar querer.

Ya es imposible no seguir creciendo,
es imposible no ser valiente,
porque confío más en quién soy,
porque ya sé que los errores no son tales,
todo hace parte de mi historia,
todo la hace más interesante o amena o conmovedora.

¡Puedo hacer lo que yo quiera!
Y mi naturaleza me irá guiando,
no hay errores,
ni siquiera ha habido errores hasta ahora,
haya sido yo consciente o no del hallazgo que estoy ahora expresando.

Ya no hay miedo a seguir mi corazón.
Es como si yo fuera mi propia madre,
mi propio padre….
Soy mi propio Espíritu Santo
y, por supuesto, mi propio hijo,
haciéndose mayor y cada vez menos temeroso,
haciéndome sentir orgullosa,
queriendo siempre cuidar que mi historia tenga belleza y honra,
que pueda siempre sentirme orgullosa de mi viaje,
de mi vida… 

Ese es mi paraíso,
ese es mi compromiso…. 

Estoy feliz y estoy contenta y emocionada.
Vivir es todo un arte,
y estoy aquí para sufrirlo y reírlo plenamente,
libremente…

Recaída durante el embarazo

image

Lo más temido ha sucedido: he recaído y he llegado a tomar 15mg diarios de olanzapina para volver a la cordura.

No me hace mucha gracia estando embarazada, tampoco me hace gracia ver cómo suben los números de la balanza casi sin control…

Pero no estoy tan mal, ahora mismo me siento bien, con pensamiento racional y control de mis pensamientos, emociones y acciones. Me asusta un poco que venga el «rebote» que he tenido en mis otras crisis en las que, tras una mejora instantánea, vuelvo a empeorar para ir mejorando nuevamente poco a poco hasta salir.

No escribo más por ahora, tengo muchas cosas que quisiera escribir, pero no mucho tiempo para organizarme.

Ya volveréis a saber de mí, desearme suerte con la recuperación y la salud de mi bebé.

Sólo quería documentar que esto a lo que tanto temía está resultando tolerable hasta ahora… ¡Esperemos que todo siga bien!

Y aprovechando las fechas: ¡Feliz año nuevo a todos!

 

La Red Socio-Familiar

image

Una red social y familiar es de vital importancia para vivir con trastorno bipolar, las nuevas tecnologías permiten que esta red cuente con trabajadores en todos los husos horarios.

Una red de seres queridos (y tal vez hasta desconocidos) que haga al bipolar sentirse seguro en momentos de crisis.

Se aceptan otras sugerencias….

Imagen:
Comercial Heineken

#RedSocioFamiliar #trastornoBipolar

 

Cómo soy de mamá

  
La maternidad ha sido para mí una cosa maravillosa, una faceta de realización personal, es haber encontrado algo que considero que hago bien, en lo que considero que estoy contribuyendo a la vida de otra persona y a la sociedad, algo para lo que tengo vocación.

Tiene momentos duros, porque lo que le pasa a mis hijos es más fuerte emocionalmente que si me pasara a mí misma, porque es una tremenda responsabilidad y no siempre estás seguro de estar haciéndolo bien, porque darse cuenta de los errores muchas veces sienta muy mal. Sin embargo todo eso se compensa, ¡es el mejor trabajo que he tenido!

Me suele costar admitir mis virtudes en público, es como si tuviera la superstición de que muchas alabanzas harán que meta la pata, y el miedo a quedar como fanfarrona cuando en realidad no lo estoy haciendo tan bien como pienso. Pero me lo voy a permitir: ¡creo que soy muy buena madre!

No soy la madre perfecta, no existe la perfección en estas cosas, pero creo que soy lo suficientemente buena para criar a mis hijos con respeto, confianza en sí mismos y buenos valores. Y tal vez pueda aportarles también en inteligencia emocional, en las dos o tres cosas que he aprendido en la vida acerca de lidiar con las emociones.

Estos días no han sido fáciles emocionalmente como madre. Entre la sensibilidad aumentada del embarazo y el no estar tomando la medicación, me ha afectado mucho una situación con mi hija.

Hay un error muy típico de los padres que me está costando no cometer: me estoy viendo reflejada en mi hija. Tenemos muchísimas cosas en común y por eso me identifico mucho con ella. En estos días ha estado más reservada y no va contenta al colegio, y eso ha puesto a trabajar a mi cabeza y me ha puesto las emociones a flor de piel.

Me gusta estar atenta a las cosas que puedan estarle pasando, me parece que los niños pequeños merecen que los adultos tengamos un ojo puesto en ellos, que se les puede ayudar mucho si se detecta a tiempo un problema.

Sí, tiendo a caer en otro error común de algunos padres: la sobreprotección. Estoy trabajando en eso, porque quiero que mi hija crezca con confianza en sí misma, con buena autoestima y seguridad, porque sé que sobreprotegerlos puede hacerles mucho daño y cortarles las alas.

Al mismo tiempo, también creo que es importante para ellos sentirse queridos, respaldados, saber que no están solos y tienen apoyo. He aquí una de las mayores dificultades que he visto en esto de ser padre: Abrázalo pero dale espacio, cuida su integridad física pero deja que se caiga, enséñale cosas pero deja que piense y descubra por sí mismo.

Como muchas cosas en la vida, es cuestión de equilibrio, de balance, y termina siendo un arte. Puedes leer muchos consejos de crianza, y esto ayuda, pero sobre la marcha vas experimentando, te vas equivocando, vas ajustando, no hay una fórmula mágica. Se va desarrollando un estilo de maternidad que va de acuerdo a la propia personalidad, a la de los hijos y la pareja, al momento de la vida en que se está.

En fin, que simple no es si te pones a pensarlo… pero si no lo piensas tanto, tampoco es física nuclear, al final es algo natural que hemos estado haciendo los seres humanos por milenios. Es complejo, pero más complejo es mientras más lo analizo…

Se me ocurre ahora compararlo con el surf: si te pones a pensar en todos los músculos que tienes que mover y todos los cálculos que tiene que hacer tu cerebro para mantener el equilibrio, nunca te pararías en una tabla. Pero la gente no lo aprende hasta que no se sube a su tabla, tal vez con unas cuantas instrucciones previas, y empieza a intentarlo y a caerse muchas veces.

El caso es que mi hija me recuerda mucho a mí: es muy inteligente y sensible, simpática pero reservada y con tendencia a la timidez. Se porta muy pero muy bien, eso llama mucho la atención de ella.

De pronto al ver que empezaba a no querer ir al colegio, empecé a preguntarle un poco más cómo le iba al recogerla del colegio. Algo me contaba, pero ya empezaba a evadirme cada vez más y a no contarme nada.

Ahí saltaron todas mis alarmas, recordé que yo era muy tímida y sensible, y en algún momento que no recuerdo, todavía en edad preescolar, dejé de hablar de mis cosas (Tal vez por exceso de insistencia de mi mamá, como estaba haciendo yo ahora con mi hija). Me empecé a sentir mal en el colegio, tal vez por algún desplante de otro niño, alguna vez por alguna profesora que me resultara intimidante.

Lo cierto es que sufría mucho por cosas que tenían solución si algún adulto lo hubiera sabido, sufría yo sola, sin que nadie lo supiera ni se diera cuenta. No hablaba de esto en casa, por alguna razón me daba vergüenza decir algo distinto a «bien» cuando me preguntaban cómo me había ido.

Esto fue el comienzo de mi mala experiencia escolar. Académicamente iba bien, pero socialmente no. Sí tuve amigas, algunas todavía las conservo, pero también tuve épocas de total soledad, de caminar sola en el recreo, esperando que nadie se diera mucha cuenta de esta situación que para mí era deplorable y vergonzosa.

Luego de mayor fui aprendiendo a hablar más de mis emociones. Aunque sigo siendo reservada en general, ya no me trago las cosas, procuro hacer higiene emocional para no quedarme con basura por dentro. Nadie debería sufrir solo.

Pues decidí recuperar la confianza de mi hija, empecé a indagar a través de juegos y pude entrever un poco por dónde iba la cosa. Luego, no enseguida, tal vez otro día o más tarde, probé a hablarle de mí. Le conté cosas de cuando yo era pequeña, tal vez algunas cambiadas y adaptadas, le conté de cómo me sentía en ciertas situaciones… un poco en línea con lo que ya había percibido yo jugando con ella, procurando no meterle en la cabeza preocupaciones que fueran mías y no de ella.

Y ocurrió la magia: ella estaba atenta escuchando y de repente puso cara de haber descubierto algo y me interrumpió: ¡Yo también! y empezó a contarme cosas, sorprendida de que alguien más se hubiera sentido alguna vez como ella.

Fue una buena conversación, aunque no se me ocurrieron en el momento respuestas más asertivas y útiles a las situaciones que se le presentan, pero fue una buena conversación. Me siento bastante satisfecha de conservar un canal de comunicación abierto con ella.

Es difícil no dejar que tus propios miedos influyan en tus hijos, no reaccionar exageradamente algunas veces ante cosas que tocan especialmente alguna fibra por dentro de ti. Pero sigue siendo parte de este arte de la maternidad/paternidad: no transmitirles tus propios conflictos y miedos viéndote reflejado en ellos, pero a la vez echar mano de tu experiencia y lo que has aprendido en la vida para ayudarlos cuando intuyes que puedes tener una idea de lo que están sintiendo.

Tal vez en un momento menos emotivo de mi vida hubiera hecho más o menos lo mismo, pero ahorrándome algunas lágrimas. Tal vez lo hubiera hecho mejor quitándole el drama interno que para mí supone revivir estas cosas. Los niños perciben e intuyen, tal vez mi hija esté percibiendo la intensidad con la que me afectan las cosas ahora, tal vez le haya transmitido inseguridad sin querer.

Pero también es una forma de sobreprotección el pretender que me vea siempre perfecta y segura. Esta es tu mamá, inexperta y a veces insegura, haciendo malabares para brindarte las mejores condiciones para que crezcas y te desarrolles lo más sana posible, lo más autónoma posible y sepas ser feliz y disfrutar la vida. A veces falla el equilibrio y se caen las pelotas, a veces simplemente dejo las pelotas y descanso un poco… Que la equilibrista también necesita estar bien y descansada.

Es todo un arte, no es sencillo, pero no lo cambiaría por nada. ¡Me encanta ser mamá!

 

 

 

 

Mitad del 2do Embarazo con Trastorno Bipolar

¡Ya estoy a mitad del embarazo! Ya falta menos para conocer a mi bebé y para volver a tomar la medicación con la tranquilidad de que mi bebé está bien.

Espero poder mantenerme estable después del parto, probablemente al principio necesite una dosis de Zyprexa mayor a la habitual, pero espero que no por mucho tiempo. Espero no llegar a recaer con todo el caos hormonal postparto, espero estar ahí para mi familia, aunque tenga que estar un poco más dormida de lo habitual.

Ahora mismo llevo más o menos 3 semanas sin tomar nada desde la última vez que recurrí a la medicación. Estaba un poco preocupada al comparar este embarazo con el primero, me parecía que me había expuesto más a la medicación que en el pasado.

Como esta vez comencé con una pauta de medicación un poco diferente, tomando menos mg y por menos tiempo, pensé en analizar mejor los datos para verlos de manera más objetiva (Si es que se puede ser objetivo, si es que tiene algún sentido comparar 2 embarazos con 2 situaciones físicas y de vida diferentes).

Hice este gráfico:

comparacion_zyprexa_en_embarazos_bipolares
Comparación Zyprexa acumulada en mis 2 embarazos

Ahora mismo estoy en la semana 26, se puede ver que mi primera toma (primera «montaña» roja) fue muy corta y de dosis muy baja en comparación con la primera «montaña» azul del embarazo pasado, lo que puede explicar que haya necesitado una segunda toma al poco tiempo.

En la segunda toma empecé con dosis bajas, teniéndola que subir un poco al tiempo. Se me hizo un poco larga esta toma, no lograba sentirme lo suficientemente estable para dejarla. Por eso hemos decidido que la próxima toma comenzaré directamente en 2,5mg diarios en lugar de 1,25mg, que era lo que había estado haciendo en este embarazo y parece no haber sido suficientemente contundente.

En el embarazo pasado, desde el día en que dejé la Zyprexa por saber que estaba embarazada hasta el día equivalente al de hoy en este embarazo, había consumido un total de 60mg de Zyprexa. En este he tomado hasta ahora 65mg, es decir que he consumido 5mg más que la vez pasada a estas fechas. No sé si tiene mucho sentido hacer todo esto, pero a mí me tranquiliza un poco, mi primer hijo está muy bien y sano y pienso que para el segundo todo va también muy bien!

En el primer embarazo la suma de lo que tomé de Zyprexa desde que la dejé por saber que estaba embarazada hasta el parto fueron 116,65mg. Me quedan entre 12 y 14 semanas y unos 50mg para estar igual que la vez pasada en términos de medicación acumulada. Todavía no me quito la preocupación al 100%, pero estas cosas sí me tranquilizan mucho y lo que me ayude a estar más tranquila ahora es muy bueno para mi salud.

Por supuesto que este análisis es muy particular, muy mío, cada caso es un mundo, incluso cada uno de mis 2 embarazos ha sido un mundo.

Pero puede servir de referencia, al menos de ejemplo para otras personas, incluso para que familiares y amigos de personas con enfermedad mental se enteren un poco de estas cosas, de que son manejables como otras condiciones de salud y de que se puede ser perfectamente responsable y sensato a pesar de que la enfermedad que padezcas esté bastante estigmatizada.

Hay que educar e informar al que no entiende de estas cosas, se puede conseguir una mejor calidad de vida teniendo trastorno bipolar o alguna otra enfermedad mental si la gente a tu alrededor entiende mejor de qué se trata todo esto… especialmente los más cercanos, que son quienes me han apoyado a mí desde el principio.